La gama más exclusiva de la bodega recuerda los orígenes medievales de la villa
La conexión entre la historia de Peñafiel y el vino es inseparable, y en Bodegas Peñafalcón han decidido rendir homenaje a este legado con una colección única: la gama Peñafalcón Siglo XI. Inspirada en la época en la que la villa era conocida como “Peñafalcón”, esta línea de vinos se posiciona como una joya enológica destinada a los paladares más exigentes.
El nombre proviene de referencias históricas como la “Crónica rimada del Mío Cid”, que menciona la conquista de la villa por Rodrigo Díaz de Vivar y el cambio de su denominación. Así, la bodega quiso mantener vivo este legado histórico vinculando el presente con el pasado.
Los vinos Siglo XI incluyen el Crianza con 26 meses en barrica, el Vendimia Seleccionada, con un reposo de hasta cuatro años, y el exclusivo Gran Reserva, que madura durante 5 años en roble. Estos vinos se elaboran con uvas seleccionadas de laderas calcáreas y pedregosas, sometidas a un proceso minucioso que incluye bazuqueos manuales y levaduras autóctonas.
La colección se ha convertido en una de las más demandadas en el mercado internacional, especialmente en Asia y Estados Unidos, donde los consumidores valoran tanto la calidad como la historia que hay detrás de cada botella. La exportación representa el 70% de las ventas, y gran parte de ese éxito se debe a la distinción de la gama Siglo XI.
Además de su excelencia enológica, estos vinos están cargados de simbolismo. Para la familia Peñafalcón, algunos de ellos tienen un valor sentimental especial, como los elaborados en añadas coincidentes con el nacimiento de sus hijos.
El reconocimiento no se ha hecho esperar: Gran Oro Internacional y múltiples premios certifican la calidad de una bodega que ha sabido mantener su identidad sin renunciar a la innovación.
Con la gama Siglo XI, Bodegas Peñafalcón no solo ofrece un vino, sino una experiencia que combina historia, tradición y exclusividad en cada copa.